ELÍAS ROEDÁN

Siempre he cuestionado la presión ejercida por la sociedad para delimitar ciertos aspectos formales que pretenden ser adjudicados como propios de cada género. Al crecer ésta presión nos va llenando la cabeza con ideas de lo que es permitido usar, como debemos actuar e incluso ser. Como varón no se tiene permiso de gustarle el rosa y como hembra no debe usar azul. Estamos constantemente bombardeados por este tipo de juicios que nos obliga a aparentar lo que no somos. Es necesario un carácter fuerte y mucha seguridad en sí mismo para ir en contra del mar de LECHE que trata de ahogar nuestra esencia.

Con Glugú expreso mi visión de esos caracteres valientes, que a pesar de la inundación en la que se encuentran, emergen sorprendidos y fieles a sus verdades, como el aire atrapado en el fondo que busca su salida a la superficie.